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Las personas son el elemento fundamental del compromiso político de la acción del Gobierno. Las personas son lo importante, el fin último de todas las políticas públicas. El compromiso es consolidar y reforzar los servicios públicos de salud y educación y garantizar todas las políticas sociales y culturales que contribuyan al desarrollo humano de la sociedad vasca con el objetivo de consolidar la convivencia, promover la justicia y la seguridad, y defender los Derechos Humanos y su materialización efectiva en todas las situaciones y en todos los países.

La educación es uno de los motores esenciales para la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible. La pandemia de la
Covid-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de profundizar en la mejora del modelo educativo vasco para afrontar el nuevo contexto económico y social. Se abordará un modelo educativo renovado con capacidad de adaptarse a una sociedad inmersa en un
contexto acelerado de disrupción tecnológica y que exige reforzar, no solo las competencias digitales, sino el pensamiento crítico, la
creatividad y la formación humanista.
La educación es, por lo tanto, un gran reto de País. Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad es la mejor
herramienta para lograr un crecimiento sostenible e integrador. Son tres elementos consustanciales a todos los ciclos educativos
desde la educación infantil, primaria y secundaria hasta la formación profesional y el sistema universitario.
La pandemia de la COVID-19 ha puesto en evidencia la necesidad de reforzar nuestro sistema sanitario para dar respuesta
adecuada a las nuevas amenazas de salud pública que se ciernen sobre la ciudadanía. La salud es un derecho fundamental del
ser humano. En este sentido, se reforzará la gestión pública del sistema y se mantendrá la titularidad pública de los centros y
servicios sanitarios. Las personas son el eje central de la acción del sistema sanitario. Se propugna un sistema de salud
universal, público, de calidad y equitativo; garantizando la cobertura y la accesibilidad a unos servicios sanitarios de calidad a
todas las personas que viven en Euskadi, en base a la Ley de Ordenación Sanitaria, y ligado a la instauración y refuerzo de
hábitos saludables desde la infancia.
El País Vasco ha sido una Comunidad pionera en la puesta en marcha de políticas de inclusión social, lucha contra la pobreza, y
desarrollo de los servicios sociales. Los avances producidos han sido importantes, si bien hay que reseñar que siguen latentes los
factores que inciden en la desigualdad y en la exclusión y que deben abordarse en estos momentos un período crítico. Hay un
compromiso para avanzar en su eliminación y lograr una sociedad cada vez más justa, equitativa y solidaria, sin dejar a nadie atrás.

Para dar respuesta a este compromiso, se van a garantizar y reforzar las políticas sociales, en especial, aquellas que inciden en el
ámbito de la inclusión social, los servicios sociales, las personas mayores, las familias y la infancia, así como en las personas
migrantes. Asimismo, se prestará especial atención a la juventud para dar respuesta al reto de disminuir la edad de emancipación
juvenil y facilitar el acceso a un proyecto de vida independiente.
La realidad demográfica y el envejecimiento acelerado de nuestra sociedad es un reto pendiente de abordar que se ha hecho
más apremiante como consecuencia de la pandemia, además de ratificar la defensa de unas pensiones públicas dignas.

El aumento de la esperanza de vida constituye una buena noticia, un desafío y una oportunidad para la sociedad vasca. El reto
demográfico y la emergencia de una nueva etapa vital entre la edad de jubilación y los 75-80 años como horizonte actual de la
esperanza de vida saludable, reclama una nueva forma de mirar a las personas mayores como ciudadanos y ciudadanas activas
y protagonistas de su destino. En este sentido, la prevención de las situaciones de dependencia, la promoción de la autonomía
personal y el talento de las personas mayores, cobran una especial relevancia para que éstas puedan seguir desarrollando una
vida lo más activa, plena e integrada en su entorno con los apoyos adecuados a su situación.
La juventud es el mejor capital social. Euskadi precisa urgentemente acelerar el reemplazo generacional ya que el coste social,
económico y cultural de la “no incorporación” de la juventud es enorme. Es preciso alcanzar un Pacto Social a favor de la
juventud.

El empleo y la vivienda son los dos ejes de actuación prioritarios sobre los que planteamos la política de juventud, ya que ésas
son las barreras principales para que las personas jóvenes puedan desarrollar un proyecto de vida independiente.
La justicia es un servicio público esencial que se enmarca en el objetivo 16 de Desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.
Debe avanzarse en el camino desarrollado hasta ahora con el objetivo de lograr una Justicia cada vez más moderna, ágil, eficaz
y digitalizada, en línea con los sistemas de administración de justicia más avanzados de la Unión Europea. Una justicia también
más próxima, más restaurativa y centrada en las personas, particularmente en las más vulnerables.
Tras el cese definitivo de la actividad terrorista el 20 de octubre de 2011, y la posterior disolución de ETA en 2018, Euskadi ha
dejado atrás un pasado de terrorismo, violencia y división.

Es el momento de reiterar la voluntad compartida de consolidar una convivencia justa, pacífica e inclusiva, basada en la memoria de
la injusticia del daño causado, el respeto a los derechos humanos y el pluralismo. En este contexto, el proyecto de convivencia del
Gobierno Vasco se canalizará mediante un plan de Convivencia y derechos humanos que se estructurará en dos grandes ámbitos: la
agenda vasca para la convivencia y la agenda global de los derechos humanos. El respeto, promoción y defensa de la dignidad
humana y los derechos humanos constituirán los principios rectores de dicho Plan, desde el principio ético irrenunciable
de que no hubo y no hay ninguna razón política que pueda anular la dignidad, la integridad y el derecho a la vida de las personas.
Con la mirada puesta en la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la política de cooperación no puede ser ya entendida únicamente como un ámbito de acción especializado, sino como parte de una estrategia global y comprehensiva de desarrollo que, desde un enfoque de Derechos Humanos y de Coherencia de Políticas para el Desarrollo, se aplica en toda la acción del Gobierno Vasco. Se hace imprescindible un nuevo marco legal que responda al escenario actual y a la forma que la Administración Vasca ha de impulsar sus políticas de desarrollo para articular una cooperación descentralizada para el desarrollo que contribuya a reducir la desigualdad en y entre los países.

El objetivo es seguir reduciendo las tasas de criminalidad en Euskadi y situarlas entre las más bajas de la Unión Europea, por debajo de las 40 infracciones penales por 1000 habitantes. Para ello, se asume el compromiso de avanzar en un modelo renovado de seguridad que responda a las siguientes características: Una seguridad cercana y al servicio de las personas; Una seguridad preventiva; Una seguridad innovadora y una seguridad integral e interconectada.

La cultura es un elemento de construcción de identidad y fortalecimiento del espíritu crítico en las personas y en la sociedad. Es, además, una actividad generadora de empleo y riqueza y un factor de cohesión y de integración social. Las políticas culturales que se van a desarrollar estarán orientadas a reforzar equilibradamente todos esos valores de la cultura, desde el apoyo a la creación y producción, la democratización de la oferta cultural y la conservación-transmisión de la cultura, con dos ejes trasversales de actuación: la igualdad de mujeres y hombres, y el impulso específico a la cultura creada y vivida en euskera.

El proceso de revitalización del euskera, un ejemplo internacional para muchas otras lenguas minorizadas, ha demostrado que se han dado grandes pasos en el respeto a los derechos lingüísticos de las ciudadana y los ciudadanos vascos. El camino recorrido confirma que ésta es la buena dirección. El objetivo es avanzar hacia la plena garantía de esos derechos lingüísticos y posibilitar el uso del euskera en todos los ámbitos de nuestra vida. El ámbito socioeconómico y laboral, el entorno digital, así como el ocio y la transmisión familiar se presentan como los grandes retos de los próximos años en materia de normalización del euskera. A éstos y otros retos deberá responder el nuevo Plan de Acción para la Promoción del Euskera – ESEP que habrá deaprobarse en 2022, así como la nueva Agenda Estratégica del Euskera correspondiente a la recién iniciada legislatura.

La actividad física y el deporte son elementos de desarrollo y bienestar de la ciudadanía por su aportación a la salud física y mental y a la mejora de la calidad de vida. Son también el cauce para avanzar hacia una sociedad más equitativa, justa y cohesionada. Más allá de la salud de las personas, la actividad física y el deporte son espacios de interacción entre personas donde se superan barreras individuales y colectivas y se desarrolla nuestra identidad como Comunidad. Se fomentará este capital social del deporte y también su proyección internacional.