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Programa de Gobierno

Lo urgente es desarrollar una estrategia que apueste por la reactivación económica, la recuperación del empleo y la mejora de la calidad del mismo para superar los efectos negativos de la pandemia de la COVID-19. Una estrategia para la reactivación económica y el empleo, basada en la industria avanzada, la inversión, la innovación y la internacionalización.

La crisis sanitaria de la COVID-19 ha golpeado duramente a nuestra sociedad y ha reducido los niveles de actividad productiva y económica. Como consecuencia, ha aumentado el paro de forma significativa, por lo que el empleo vuelve a ser la prioridad social, institucional y política.
El objetivo es volver a situar la tasa de paro por debajo del 10% y recuperar la senda de crecimiento. Para ello, el Gobierno aprobará un Programa Marco interdepartamental que contemple la reactivación económica y el empleo, con Lanbide como eje vertebrador, e incluyendo la perspectiva de género.
En el marco de este Programa Marco, se contemplará un Plan de Empleo específico que se va a centrar en incentivar la creación de empleo sostenible y de calidad, el emprendimiento, la economía social y la inserción laboral de las personas desempleadas, con especial atención a los colectivos con mayores dificultades.
Además, se profundizará en el diálogo social, y se impulsará una nueva cultura de empresa más inclusiva y participativa.

Es fundamental que Euskadi siga contando con un tejido industrial potente, abierto al mundo y que apueste por la mejora de la productividad a través de la innovación y la cualificación de sus recursos humanos.
La industria, y los servicios avanzados conexos a ella, deben ser el motor de la economía vasca. También un rasgo distintivo de nuestra estructura económica.
El objetivo es que la industria y los servicios avanzados alcancen el 40% del PIB. Para ello, se aprobará un “Plan Estratégico de Desarrollo Industrial e Internacionalización” que apueste por una industria avanzada y con arraigo en Euskadi. Una industria que cuente con un adecuado soporte de infraestructuras y suelo industrial, así como de servicios eficaces de apoyo a la internacionalización. Además, se establecerán planes y medidas especiales para las zonas de actuación prioritaria y para las empresas en dificultades
La investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación son indicadores clave del desarrollo económico de un país y condicionantes de su productividad y competitividad, así como un factor determinante para lograr un crecimiento sostenible. La respuesta al reto de la innovación implica la necesidad de realizar un esfuerzo conjunto público-privado y fijar una estrategia a largo plazo sobre las bases de la especialización inteligente de Euskadi, con el objetivo prioritario de hacer de Euskadi un polo de innovación europeo.
El sector primario vasco representa un activo fundamental como elemento transmisor de valores culturales, sociales y medioambientales. La agricultura local, además de garantizar una producción alimentaria sostenible y de calidad, es un sector generador de empleo y riqueza, así como un activo protector del medio ambiente.
El mantenimiento del medio natural y la lucha contra el cambio climático no podrían entenderse sin un sector primario vasco sólido e innovador, generador de riqueza y empleo. Se apuesta por avanzar hacia un modelo de agricultura y pesca más sostenible, preservando el espacio rural y litoral vasco y fomentando la actividad económica, con el fin de situar a Euskadi como un referente de Bioeconomía en el sur de Europa y como modelo de agricultura ecológica y lucha contra el cambio climático.
Las infraestructuras de transporte son básicas para el crecimiento económico, la mejora de la salud y la calidad de vida, la
vertebración territorial y la cohesión social. Se apuesta por hacer de Euskadi un “eslabón clave” del corredor atlántico europeo y
por impulsar un nuevo modelo de movilidad sostenible, que priorice los medios de transporte con un menor coste social y
ambiental. Con este objetivo, se aprobará una nueva Ley y un nuevo Plan de movilidad Sostenible que potencie las inversiones ferroviarias, con el objetivo de aumentar un 20% el transporte de viajeros y mercancías por ferrocarril.

En la pasada legislatura se aprobó la Agenda Urbana de Euskadi Bultzatu 2050,

en la línea de iniciativas europeas y de la ONU.

Su objetivo es ir hacia un modelo de ciudades sostenibles, inclusivas e inteligentes

y hacer de Euskadi un territorio referente a nivel europeo.

El turismo contribuye al crecimiento sostenible de Euskadi y apoya la diversificación de nuestra economía, pero está siendo uno
de los sectores más afectados por la crisis sanitaria actual. Deben, pues, abordarse medidas para el mantenimiento del empleo
y la actividad del sector, apoyando la liquidez de las empresas, en especial de las pymes y autónomos, así como iniciativas de
impulso al consumo en la hostelería y en los servicios turísticos.
Hay que impulsar un turismo sostenible y responsable, incorporando los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas
(ODS). El objetivo es recuperar el sector lo antes posible y alcanzar los 9 millones de pernoctaciones de turistas en 2025. Para
ello se aprobará una nueva Estrategia Vasca de Turismo Sostenible que impulse la marca Euskadi - Basque Country asociada a
un destino turístico seguro, sostenible y responsable, desarrollando acciones para vincular Euskadi con los atributos asociados a
un turismo excelente, un turismo inteligente y un turismo competitivo.

La actividad comercial y hostelera constituye un elemento básico de nuestro modelo de vida social y de ciudad, a la vez que contribuye al crecimiento económico local y a la creación de empleo. Tras el fuerte impacto de la crisis sanitaria, se apuesta por recuperar todo el empleo perdido en el comercio y la hostelería, regenerando ambos sectores.
Para ello, se aprobará una “Estrategia de comercio y hostelería 2030” que se coordine e integre con la “Estrategia Vasca de Turismo
Sostenible 2030” y se desarrolle en planes de acción quinquenales. El Plan de Comercio y Hostelería 2021-2025 responderá a los
principales retos del sector, mejorando su competitividad, apostando por la sostenibilidad y la digitalización, la creación de marca vinculada al territorio, y enfocado especialmente al pequeño comercio y a la hostelería local.
Las nuevas formas y modos de consumo están creando nuevas personas consumidoras que utilizan cada vez más la tecnología a la
hora de adquirir productos y servicios. Se apuesta por promover un consumo responsable respetuoso con los derechos de las
personas consumidoras, especialmente los pertenecientes a los colectivos más desprotegidos y vulnerables.
Para ello, se plantea la adaptación de Kontsumobide a las nuevas formas de consumo y pago, potenciando la información y formación de las personas consumidoras, la promoción de buenas prácticas en las empresas, la resolución excelente de los conflictos
y la mejora de las redes de colaboración y cooperación. Así mismo, se aprobará una Ley de Protección de las Personas Consumidoras.

Las personas son el elemento fundamental del compromiso político de la acción del Gobierno. Las personas son lo importante, el fin último de todas las políticas públicas. El compromiso es consolidar y reforzar los servicios públicos de salud y educación y garantizar todas las políticas sociales y culturales que contribuyan al desarrollo humano de la sociedad vasca con el objetivo de consolidar la convivencia, promover la justicia y la seguridad, y defender los Derechos Humanos y su materialización efectiva en todas las situaciones y en todos los países.

La educación es uno de los motores esenciales para la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible. La pandemia de la
Covid-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de profundizar en la mejora del modelo educativo vasco para afrontar el nuevo contexto económico y social. Se abordará un modelo educativo renovado con capacidad de adaptarse a una sociedad inmersa en un
contexto acelerado de disrupción tecnológica y que exige reforzar, no solo las competencias digitales, sino el pensamiento crítico, la
creatividad y la formación humanista.
La educación es, por lo tanto, un gran reto de País. Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad es la mejor
herramienta para lograr un crecimiento sostenible e integrador. Son tres elementos consustanciales a todos los ciclos educativos
desde la educación infantil, primaria y secundaria hasta la formación profesional y el sistema universitario.
La pandemia de la COVID-19 ha puesto en evidencia la necesidad de reforzar nuestro sistema sanitario para dar respuesta
adecuada a las nuevas amenazas de salud pública que se ciernen sobre la ciudadanía. La salud es un derecho fundamental del
ser humano. En este sentido, se reforzará la gestión pública del sistema y se mantendrá la titularidad pública de los centros y
servicios sanitarios. Las personas son el eje central de la acción del sistema sanitario. Se propugna un sistema de salud
universal, público, de calidad y equitativo; garantizando la cobertura y la accesibilidad a unos servicios sanitarios de calidad a
todas las personas que viven en Euskadi, en base a la Ley de Ordenación Sanitaria, y ligado a la instauración y refuerzo de
hábitos saludables desde la infancia.
El País Vasco ha sido una Comunidad pionera en la puesta en marcha de políticas de inclusión social, lucha contra la pobreza, y
desarrollo de los servicios sociales. Los avances producidos han sido importantes, si bien hay que reseñar que siguen latentes los
factores que inciden en la desigualdad y en la exclusión y que deben abordarse en estos momentos un período crítico. Hay un
compromiso para avanzar en su eliminación y lograr una sociedad cada vez más justa, equitativa y solidaria, sin dejar a nadie atrás.

Para dar respuesta a este compromiso, se van a garantizar y reforzar las políticas sociales, en especial, aquellas que inciden en el
ámbito de la inclusión social, los servicios sociales, las personas mayores, las familias y la infancia, así como en las personas
migrantes. Asimismo, se prestará especial atención a la juventud para dar respuesta al reto de disminuir la edad de emancipación
juvenil y facilitar el acceso a un proyecto de vida independiente.
La realidad demográfica y el envejecimiento acelerado de nuestra sociedad es un reto pendiente de abordar que se ha hecho
más apremiante como consecuencia de la pandemia, además de ratificar la defensa de unas pensiones públicas dignas.

El aumento de la esperanza de vida constituye una buena noticia, un desafío y una oportunidad para la sociedad vasca. El reto
demográfico y la emergencia de una nueva etapa vital entre la edad de jubilación y los 75-80 años como horizonte actual de la
esperanza de vida saludable, reclama una nueva forma de mirar a las personas mayores como ciudadanos y ciudadanas activas
y protagonistas de su destino. En este sentido, la prevención de las situaciones de dependencia, la promoción de la autonomía
personal y el talento de las personas mayores, cobran una especial relevancia para que éstas puedan seguir desarrollando una
vida lo más activa, plena e integrada en su entorno con los apoyos adecuados a su situación.
La juventud es el mejor capital social. Euskadi precisa urgentemente acelerar el reemplazo generacional ya que el coste social,
económico y cultural de la “no incorporación” de la juventud es enorme. Es preciso alcanzar un Pacto Social a favor de la
juventud.

El empleo y la vivienda son los dos ejes de actuación prioritarios sobre los que planteamos la política de juventud, ya que ésas
son las barreras principales para que las personas jóvenes puedan desarrollar un proyecto de vida independiente.
La justicia es un servicio público esencial que se enmarca en el objetivo 16 de Desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.
Debe avanzarse en el camino desarrollado hasta ahora con el objetivo de lograr una Justicia cada vez más moderna, ágil, eficaz
y digitalizada, en línea con los sistemas de administración de justicia más avanzados de la Unión Europea. Una justicia también
más próxima, más restaurativa y centrada en las personas, particularmente en las más vulnerables.
Tras el cese definitivo de la actividad terrorista el 20 de octubre de 2011, y la posterior disolución de ETA en 2018, Euskadi ha
dejado atrás un pasado de terrorismo, violencia y división.

Es el momento de reiterar la voluntad compartida de consolidar una convivencia justa, pacífica e inclusiva, basada en la memoria de
la injusticia del daño causado, el respeto a los derechos humanos y el pluralismo. En este contexto, el proyecto de convivencia del
Gobierno Vasco se canalizará mediante un plan de Convivencia y derechos humanos que se estructurará en dos grandes ámbitos: la
agenda vasca para la convivencia y la agenda global de los derechos humanos. El respeto, promoción y defensa de la dignidad
humana y los derechos humanos constituirán los principios rectores de dicho Plan, desde el principio ético irrenunciable
de que no hubo y no hay ninguna razón política que pueda anular la dignidad, la integridad y el derecho a la vida de las personas.
Con la mirada puesta en la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la política de cooperación no puede ser ya entendida únicamente como un ámbito de acción especializado, sino como parte de una estrategia global y comprehensiva de desarrollo que, desde un enfoque de Derechos Humanos y de Coherencia de Políticas para el Desarrollo, se aplica en toda la acción del Gobierno Vasco. Se hace imprescindible un nuevo marco legal que responda al escenario actual y a la forma que la Administración Vasca ha de impulsar sus políticas de desarrollo para articular una cooperación descentralizada para el desarrollo que contribuya a reducir la desigualdad en y entre los países.

El objetivo es seguir reduciendo las tasas de criminalidad en Euskadi y situarlas entre las más bajas de la Unión Europea, por debajo de las 40 infracciones penales por 1000 habitantes. Para ello, se asume el compromiso de avanzar en un modelo renovado de seguridad que responda a las siguientes características: Una seguridad cercana y al servicio de las personas; Una seguridad preventiva; Una seguridad innovadora y una seguridad integral e interconectada.

La cultura es un elemento de construcción de identidad y fortalecimiento del espíritu crítico en las personas y en la sociedad. Es, además, una actividad generadora de empleo y riqueza y un factor de cohesión y de integración social. Las políticas culturales que se van a desarrollar estarán orientadas a reforzar equilibradamente todos esos valores de la cultura, desde el apoyo a la creación y producción, la democratización de la oferta cultural y la conservación-transmisión de la cultura, con dos ejes trasversales de actuación: la igualdad de mujeres y hombres, y el impulso específico a la cultura creada y vivida en euskera.

El proceso de revitalización del euskera, un ejemplo internacional para muchas otras lenguas minorizadas, ha demostrado que se han dado grandes pasos en el respeto a los derechos lingüísticos de las ciudadana y los ciudadanos vascos. El camino recorrido confirma que ésta es la buena dirección. El objetivo es avanzar hacia la plena garantía de esos derechos lingüísticos y posibilitar el uso del euskera en todos los ámbitos de nuestra vida. El ámbito socioeconómico y laboral, el entorno digital, así como el ocio y la transmisión familiar se presentan como los grandes retos de los próximos años en materia de normalización del euskera. A éstos y otros retos deberá responder el nuevo Plan de Acción para la Promoción del Euskera – ESEP que habrá deaprobarse en 2022, así como la nueva Agenda Estratégica del Euskera correspondiente a la recién iniciada legislatura.

La actividad física y el deporte son elementos de desarrollo y bienestar de la ciudadanía por su aportación a la salud física y mental y a la mejora de la calidad de vida. Son también el cauce para avanzar hacia una sociedad más equitativa, justa y cohesionada. Más allá de la salud de las personas, la actividad física y el deporte son espacios de interacción entre personas donde se superan barreras individuales y colectivas y se desarrolla nuestra identidad como Comunidad. Se fomentará este capital social del deporte y también su proyección internacional.

La sociedad vasca debe aportar su contribución para lograr la recuperación del equilibrio del planeta y lograr la neutralidad de las emisiones de gases de efecto invernadero en el horizonte del 2050, de conformidad con los compromisos de la Unión Europea.

Este objetivo se manifiesta en el compromiso del Gobierno con una transición energética y climática justa, la apuesta por las energías renovables, la conservación del medio natural y la biodiversidad y el impulso de la economía circular.

Se mantiene la firme decisión de avanzar hacia la descarbonización y la sostenibilidad del sistema energético vasco. Resulta imprescindible evolucionar hacia un nuevo modelo económico y energético que apueste por la desvinculación de los combustibles fósiles y la neutralidad de las emisiones de gases de efecto invernadero en el horizonte del 2050, de conformidad con los compromisos de la Unión Europea.

Se reafirma el objetivo de una Euskadi libre de Fracking, de conformidad con la ley de medidas adicionales de protección ambiental aprobada por el Parlamento vasco en 2015. Desde esta perspectiva, y en línea con el Marco Europeo de Clima y Energía, se actualizará la Estrategia energética de Euskadi 2030 con la finalidad de aumentar la eficiencia energética, incrementar la utilización de las energías renovables y profundizar en la estrategia vasca de investigación energética, como palancas clave para una transición energética justa.

Euskadi es una Comunidad comprometida con el desarrollo sostenible y los objetivos climáticos acordados internacionalmente. La Declaración de Emergencia Climática del Gobierno Vasco ha reforzado este compromiso y sitúa a Euskadi como una Comunidad de referencia en la lucha contra el cambio climático. Se apuesta decididamente para lograr un amplio Acuerdo Social por el Clima en Euskadi, “Basque Green Deal”, para que nuestro Territorio, en línea con el Acuerdo de Paris y con el Pacto Verde Europeo (European Green Deal), contribuya a evitar que la temperatura media global supere los 2 grados centígrados y seamos un país neutro en la emisión de gases de efecto invernadero en el 2050.

La cuarta revolución industrial no sólo representa un salto cualitativo en desarrollo tecnológico sino también la necesidad de un desacoplamiento entre el crecimiento económico y el consumo de materiales.
Se asume el compromiso de impulsar un nuevo modelo de economía circular en el que el ciclo de vida de los productos y materiales se mantenga durante el mayor tiempo posible.
Apostar por este nuevo modelo económico supone pasar del “extraer, producir, usar y tirar” al “reducir, reutilizar y reciclar”, siendo la reutilización y la prevención las palabras clave. Este nuevo modelo de economía circular, implica promover nuevos empleos verdes e incentivar la innovación, lo cual redunda en la mejora de la competitividad y el crecimiento sostenible de Euskadi.
Se desplegará la Estrategia de Economía Circular de Euskadi 2030.

En los años 80 Euskadi se enfrentaba a graves problemas de contaminación que amenazaban la salud de la ciudadanía y el estado general del medio ambiente. Desde entonces, se han venido aplicando políticas de protección ambiental, en línea con las políticas europeas. Este esfuerzo ha permitido la mejora de los principales indicadores ambientales tanto en lo relativo a la calidad del agua, como del suelo y del aire. También se ha avanzado en la defensa y respeto a la biodiversidad. En el horizonte del 2030, y de conformidad con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se va a realizar un nuevo impulso para situar la estrategia ambiental como una política transversal, que contemple la defensa del medio ambiente como un factor de prosperidad y de bienestar para todas las especies y para el ser humano.

Remarcamos la necesidad de seguir trabajando en la tarea de consolidar la transformación social y la aportación de Euskadi al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, así como la promoción e impulso de los intereses vascos en el mundo, además de proyectar la imagen de Euskadi-Basque Country en el exterior y desarrollar una gestión responsable y eficiente de los recursos públicos.

Así mismo, manifestamos nuestra voluntad de defender el autogobierno y el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika.

La proyección exterior de Euskadi requiere de una estrategia clara y definida, esfuerzos públicos y privados y una marca de País, Euskadi - Basque Country, asentada en valores y fortalezas propios. Esta proyección exterior tiene a Europa como marco de referencia prioritario.
En cuanto al ámbito transfronterizo, se apuesta por consolidar y profundizar las relaciones con la Communauté d´Agglomération du Pays Basque, Iparralde, y potenciar la eurorregión “Euskadi-Aquitania-Navarra”, para configurar un espacio de liderazgo y de impulso en el eje atlántico europeo.
Siendo Euskadi un pueblo marcado por la emigración, el compromiso es continuar estrechando lazos con la diáspora vasca para articular una verdadera comunidad global que aglutine tanto a la diáspora tradicional como a la nueva emigración vasca. Por último, la agenda vasca en el exterior ha de estar estrechamente ligada con la agenda 2030 de las Naciones Unidas que es totalmente compartida.

En las dos últimas décadas se han producido cambios de paradigma que apuntan a una transición ecológica, una transición digital y también a una transición social. Desde 2008, esta perspectiva se vió, además, atravesada por una profunda crisis económica y financiera que acentuó la necesidad de estas transformaciones.

En 2015, las Naciones Unidas aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

En 2020 hemos sufrido las consecuencias del virus de la Covid 19. Una pandemia que ha globalizado una crisis sanitaria, económica y social de consecuencias y evolución, todavía, difícilmente predecibles.

Estos tres hitos configuran una realidad compleja que implica la necesidad de dinamizar y coordinar dentro y desde del Gobierno Vasco las estrategias y actuaciones de tres procesos entrelazados y relacionados con las transformaciones sociales que más nos afectan:

- la atención e impulso a las principales transiciones sociales, en nuestro caso y de modo específico el reto demográfico y el desarrollo del Pacto Social Vasco para la Migración;
- la actualización del Plan Bizi Berri para la adaptación de hábitos sociales a la evolución de la pandemia de la Covid 19 y a sus consecuencias;
- y la coordinación e impulso de la Agenda 2030 en Euskadi y de un programa de prioridades vinculadoa la misma.
El autogobierno es sinónimo de mayor bienestar para el conjunto de la ciudadanía. El autogobierno, su defensa y la reclamación de las competencias pendientes constituyen pilares fundamentales para afrontar la actualización del pacto estatutario, sobre la base de los trabajos realizados por la ponencia parlamentaria de autogobierno en la pasada legislatura.
Sobre estos principios, se reafirma el compromiso para ampliar y mejorar el autogobierno de Euskadi en base a los siguientes compromisos: ampliar el desarrollo legislativo del autogobierno alcanzado, “el autogobierno hacia adentro”; defender el autogobierno alcanzado utilizando de forma efectiva los mecanismos políticos, jurídicos e institucionales vigentes; fortalecer y desarrollar el autogobierno económico, financiero de Euskadi y trabajar por el cumplimiento de los compromisos políticos e institucionales asumidos para completar el autogobierno reconocido en el Estatuto de Gernika, conforme al cronograma de las posibles negociaciones en relación con los traspasos solicitados por el Gobierno de la Comunidad Autónoma del País Vasco y sus posibles actualizaciones acordadas.

Más allá de la mera modernización es preciso acometer una nueva etapa que impulse el rediseño de la administración para responder mejor a las nuevas demandas y exigencias de los ciudadanos y ciudadanas. Este rediseño se sustenta en cuatro pilares que configuran una nueva administración vasca: una administración cercana, sencilla y eficiente, que evite duplicidades; una administración abierta y trasparente, que rinde cuentas en tiempo real; una administración renovada y digital, con recursos humanos consolidados y formados y una administración que gestiona de forma responsable los recursos públicos.

Es necesario preservar un sistema tributario equitativo, progresivo y suficiente que garantice los principios de confianza, estabilidad y seguridad jurídica en materia fiscal y económico-financiera, así como un óptimo equilibrio entre los ingresos y gastos públicos, combinando el rigor económico y presupuestario con la garantía de los servicios públicos esenciales y las necesarias medidas de recuperación económica tras la crisis sanitaria y económica generada por la COVID-19.